¡Lo más vendido!

Información

Fabricantes

Enuresis. Incontinencia nocturna

Enuresis. Incontinencia nocturna

Llega un momento en el que la visita obligada a la sección de pañales, se va haciendo menor con el paso del tiempo en el niño. En algunos casos, esa visita sigue siendo obligada, aunque el niño vaya creciendo.

Para el que no lo sepa, la enuresis es la incapacidad para controlar la orina en niños mayores de cinco años. Hacerse pis encima, hablando en plata. La hay de tres tipos, nocturna, diurna o ambas. Y puede ser primaria -el niño nunca ha controlado su vejiga, al menos no durante un periodo de al menos seis meses- o secundaria -una recaída en el pipí, en este caso debida seguramente a algún factor externo-. Como todo el mundo supondrá, la más habitual es la primaria nocturna.

Hay cierta controversia sobre sus causas. Unos dicen que no hay una base conocida, y en algunos casos se habla de un problema de sueño, que siendo tan profundo la señal débil de hacerse pis, no es suficiente para hacer que el niño se despierte a orinar. Por otro lado, hay profesionales que sostienen que en un 90% de los casos, la enuresis se debe a un problema médico, físico, y solo un 10% a causas psicológicas. Las causas físicas suelen ser fundamentalmente dos: o una sobreproducción de orina durante la noche por déficit de la hormona ADH o inmadurez de la vejiga, que impide que tenga capacidad suficiente. Sea como fuere, en lo que sí parecen de acuerdo los expertos es en que tiene un fuerte componente hereditario.

Vamos por partes. En primer lugar, hasta los cinco años, no se puede hablar de enuresis. Simplemente, falla el control de esfínteres sin más y es normal. Es a partir de esa edad cuando se considera que existe algo que no se atreven a denominar enfermedad, aunque con el tiempo pueda ser fuente de muchos malestares. Y en este punto es donde está el meollo de la cuestión.

¿Qué hacer si el peque moja la cama más allá de la edad razonable?

Por desconocimiento, hay tendencia al no-tratamiento, no solo entre los padres, también entre los médicos, que se toma como un problema que el tiempo acabará resolviendo, restándole así importancia.

Hay una estadística a nivel europeo (de la Sociedad Europea de Urología Pediátrica y la Sociedad Internacional de Incontinencia Infantil) que sostiene que sólo un 20% de los casos de enuresis están diagnosticados y reciben un tratamiento para una “dolencia” o “trastorno” que sufren 329.000 niños en España. Ambas sociedades lamentan que “demasiados pediatras todavía optan por la abstención terapéutica y la idea de que se curará con el paso del tiempo, aunque actualmente todos los estudios recomiendan intervenir sobre la enuresis”. Las dos instituciones declararon el pasado 17 de Octubre de 2015 como Día Mundial de la Enuresis Nocturna (WBD, World Bedwetting Day).

Hay pediatras que defienden la realización de pruebas médicas para abordar el problema. Se deben descartar ciertas enfermedades, como la diabetes, que suele ser causante de incontinencia urinaria. En cualquier caso, se recomienda un sencillo análisis de orina (para descartar la diabetes) o una ecografía renal y de vejiga para detectar posibles malformaciones urinarias.

Existe otro método para detectar anomalías, y es el de medir la cantidad de orina diaria del niño: durante el día, habría que recogerla y tras la noche, pesar el pañal. La nocturna debería ser un tercio de la producción diaria. Una vez se haya detectado el problema, la solución suele llegar entre los 6 meses o un año.

¿Cuáles son los tratamientos?

Muchos profesionales utilizan la desmopresina (un fármaco para reducir la producción de orina durante la noche) o los anticolinérgicos (ayudan a la maduración de la vejiga)

Ninguno de ellos tiene efectos secundarios significativos y que incluso hay pacientes de diabetes a los que se prescribe la desmopresina de forma indefinida. Si que hay efectos secundarios en los antidiuréticos. Existen en el mercado distintos dispositivos que se colocan, bien en la ropa interior o pañal, y que son capaces de detectar la humedad cuando el niño orina y lo despiertan con una alarma. El Pipistop es uno de ellos. El inconveniente es que despiertan al niño en mitad de la noche, perjudicando su sueño. Si que es cierto, que hay que trabajar firmemente los hábitos, como acostumbrar al niño a no beber demasiado en las horas previas al sueño, que orine antes de acostarse…

En lo que coinciden en todo caso los expertos es en evitar el dramatismo, la burla. Parece una tontería, pero hay que subrayarlo. Bastante mal lo pasa el niño como para encima regañarle o hacerle sentir mal. Muchas veces, somos los mismos padres los que creamos el trauma. Si nuestro hijo nos ve agobiados el acabará agobiándose. . Hay que intentar que no se decepcione con el problema. Seguramente, alguien cercano ha tenido el mismo problema. De hecho, muchos niños se enteran en la consulta de que uno de los padres, o los dos, mojaron la cama de niños.